Lawsuit Filed Against Off-Duty CPD Officer For Shooting Unarmed Man and Injuring Another

One of the men was shot in the hand, causing severe injury,
while the other suffered hearing loss and pain in his ear

On the night of December 11, 2020, Chicago Police Officer Kevin Bunge, who was off-duty at the time, fired his gun at two unarmed Latino men who were sitting in a car, posing no risk to anyone.

Today, February 9, 2021, those two young men, Jomner Orozco Carreto and Carlos Ramírez, filed a federal civil rights lawsuit against Chicago Police Officer Kevin Bunge and the Chicago Police Department.

The lawsuit was filed in the Northern District Court of Illinois on February 9, 2021, by the attorneys Brad Thomson and Jan Susler of the People’s Law Office.

The lawsuit brings claims against Officer Bunge and the Chicago Police Department for excessive force and unlawful seizure, assault and battery, and Intentional Infliction of Emotional Distress.

The shooting is under investigation by the Civilian Office of Police Accountability (COPA), which today released video and other materials related to the shooting.

On the night of the incident, Mr. Orozco was driving his car through the Irving Park neighborhood, while Mr. Ramírez was riding in the passenger seat and using the GPS on his phone to provide directions. The GPS was giving an estimated travel time that didn’t sound right, so Mr. Orozco pulled over in order to safely check on his own phone, parking his car on the 3300 block of Irving Park Road.

The two men sat in the car and looked up directions. They were legally parked, unarmed, had committed no crime, and posed absolutely no threat to anyone.

Suddenly, Officer Bunge got out of an SUV parked in front of them and quickly approached Mr. Orozco’s car, his hand gun drawn and pointed at the two young men. He began firing from point blank distance.

Officer Bunge fired multiple bullets into the car, shattering its window and striking Mr. Orozco in the right hand. Glass from the shattered window struck both in the face, and the volume of the shots caused Mr. Ramírez pain and hearing loss.

Recognizing that his life and the life of his friend were in danger, Mr. Orozco threw his car in reverse and sped off. Once they had safely escaped they called 911 and went to a nearby store to seek help. Later, Officer Bunge also called 911, recounting a false story to cover up the unjustified shooting, and then completed a false police report to further his coverup.

Adding insult to injury, Chicago police officers placed both men under arrest, despite the fact that they were victims of this unprovoked shooting.

“This use of deadly force against unarmed people is yet another example of the Chicago Police Department’s ongoing pattern and practice of using excessive force in violation of the law,” says Brad Thomson, one of the plaintiffs’ attorneys at People’s Law Office. “This egregious example of unconstitutional use of force exposes a systemic problem of police violence that can’t be corrected with nominal reforms or superficial training.”  

Contemplating the life-threatening incident and the civil rights lawsuit, Mr. Orozco says, “I hope no one else ever has to experience what happened to us. The police department needs to control its officers. This should never have happened, and we will fight for justice.”

Mr. Ramírez says of the Chicago Police officer: “He should be fired. He is too dangerous to be a law enforcement officer. I thought we were going to die. I don’t want this to ever happen to anyone else. That really helps me fight for justice.” 

Demanda contra policía por disparar, herir, dos latinos.

     Uno severamente herido en la mano; otro sufriendo dolor y pérdida de audición

En la noche del 11 de diciembre del 2020, el policía de Chicago Kevin Bunge, disparó su revolver a dos latinos, sentados en su carro, sin armas, sin causar ningún problema a nadie. Bunge había acabado de terminar su turno de trabajo, y todavía portó su insignia.

Hoy, el 9 de febrero del 2021, los dos jóvenes latinos, Jomner Orozco Carreto y Carlos Ramírez, radicaron una demanda en la corte federal en Chicago contra el policía Kevin Bunge y el Departamento de Policía de Chicago. Representando los jóvenes son los abogados Brad Thomson y Jan Susler del People’s Law Office.

La demanda incluye unas acusaciones en contra del policía Bunge y el Departamento de Policía de Chicago por haber usado la fuerza excesiva, y por incautación ilegal, asalto y agresión, e inflicción intencional de daño emocional.

La Civilian Office of Police Accountability (COPA) tiene bajo investigación el comportamiento del policía. Hoy COPA divulgó unas grabaciones de video y otros materiales relacionado al caso.

La noche de los sucesos, el Sr. Orozco manejó su carro en la calle Irving Park, y el Sr. Ramírez lo acompaño como pasajero, usando el GPS. Cuando se dieron cuenta que las instrucciones del GPS estaban mal, el Sr. Orozco estacionó el carro para poder usar el GPS suyo. Parraron cerca a la 3300 W. Irving Park.

Los dos, sentados y usando los GPS, estuvieron estacionados legalmente; no tenían armas, no habían cometido ningún crimen, no habían amenazado a nadie.

De momento, el policía Bunge salió de su SUV, estacionado en frente, y caminó rápidamente con el revolver en al mano, hacía el carro de Orozco, donde apuntó el revolver a los dos, y, muy cerca al carro, comenzó a disparar.

El policía Bunge disparó varias veces al carro, rompiendo el cristal, y pegando la mano derecha del Sr. Orozco. Los fragmentos del vidrio chocaron las caras de ambos, y el volúmen del ruido causado por los disparos causó dolor y pérdida de la audición al Sr. Ramírez.

El Sr. Orozco inmediatamente se dío cuenta que, para salvarles la vida, tenían que irse. Dió marcha atrás rápido, y se fueron. Una vez se habían escapado, llamaron al 911 y fueron a una tienda para pedir ayuda. Después, el policía Bunge también llamó al 911, pero recitó una versión falsa para encubrir los disparos injustificados; además llenó un informe oficial totalmente falso para darle seguimiento al encubrimiento.

Y para poner el dedo en la llaga, otros policías de Chicago arrestaron a los dos jóvenes, siendo nada más los víctimas de los balazos injustificados.

“El uso de la fuerza mortal contra personas que no estén armados, es otro ejemplo más del patrón y la práctica del Departamento de Policía de Chicago de usar la fuerza excesiva de forma que viola la ley,” dice Brad Thomson, uno de los abogados del People’s Law Office, representando a los demandantes. “Este ejemplo del uso de la fuerza inconstitucional expone un problema sistemático de violencia policiaca que no se puede corregir con reformas mínimas ni con adiestramiento superficial.”

Contemplando el suceso que amenazó la vida, el Sr. Orozco dice: “Nunca en la vida hubiese podido imaginar, lo que sufrimos. Pensé que ibamos a morir. Tuvimos que huirnos para salvarnos la vida. Espero que ningún otro ser humano tenga que experimentar tanto terror. La ciudad tiene que controlar la policía. Lo que nos pasó a nosotros, nunca hubiese debido de pasar. Vamos a luchar por la justicia.”

El Sr. Ramírez dice, sobre el policía, “El policía que nos disparó debe de estar despedido. Es demasiado peligroso. Cuando nos disparó, pensé que nos iba a matar. No quiero que eso pasara a nadie más. Por eso, estoy inspirado a luchar por la justicia.”